Las historias que también forman una casa

Con el paso de los años descubrimos algo curioso.


Familias que vuelven a cada año en el jardín o terraza de Pontal

Las casas guardan memoria.

No solo de quienes viven en ellas, sino también de quienes pasan por ellas.

En Pontal hemos recibido familias que regresan cada verano, parejas que volvieron años después, niños que crecieron y viajeros que todavía recuerdan el nombre de nuestros gatos.


También hemos recibido cartas, mensajes de Navidad y visitas inesperadas de personas que estaban alojadas en otro lugar, pero quisieron pasar a saludar.

Son pequeños gestos.

Sin embargo, son ellos los que transforman una simple estancia en una relación duradera.

Después de cinco años, Pontal también está hecho de esas presencias.

Y creemos que esa es una de las cosas más bonitas que puede ofrecer una casa.



Huesped leyendo a la piscina

Huespés con el gatito Duim, en el Pontal

Perrito disfruta del frescor de la casa Pontal en el verano

Gato disfruta de cariño de huesped en la casa





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